Antonio Pacheco desarrolló la Terapia Corporal Integrativa como un método de autoconocimiento y transformación personal que integra cuerpo, mente, energía y emociones. El propósito de la TCI es ayudar a la toma de conciencia del individuo como un todo en equilibrio consigo mismo y con su entorno, poniendo en relación al cuerpo con lo emocional y lo cognitivo.
Nuestro cuerpo “memoriza” desde la infancia todas aquellas vivencias que no hemos sabido integrar adecuadamente, dando lugar a tensiones musculares que pueden llegar a cronificarse y convertirse en una armadura rígida que condiciona nuestra forma de ser: Cómo nos movemos, pensamos y sentimos…
El trabajo corporal se centra en relajar las zonas bloqueadas, haciendo especial énfasis en la respiración. Librarnos de esa armadura nos permite mejorar la movilidad, ser conscientes de cada parte de nuestro cuerpo y liberar la energía estancada a largo de toda una vida.
Con esta apertura podremos visualizar nuestras verdaderas necesidades, expresar emociones con libertad y relacionarnos con las personas de nuestro entorno en un espacio más cálido y auténtico. La TCI supone el reencuentro con nuestro verdadero yo y con aquello de lo que formamos parte.